El abandono institucional del Internado Barros Arana (INBA) ha generado tensiones entre autoridades y estudiantes, evidenciando un conflicto que, según la comunidad educativa, se arrastra desde hace años.

Durante décadas el establecimiento fue considerado uno de los liceos emblemáticos de la educación pública chilena. Sin embargo, estudiantes y exalumnos señalan que una serie de decisiones administrativas, sumadas a problemas de infraestructura y gestión, han provocado un progresivo distanciamiento entre la comunidad escolar y las autoridades.
Un conflicto que antecede a los hechos recientes
El escenario actual del INBA no comenzó con los episodios de violencia que han marcado la agenda pública en los últimos años. De acuerdo con integrantes de la comunidad educativa, el proceso se inició tras años de abandono institucional y del Estado.
Agustín Ulloa, vicepresidente del centro de estudiantes, sostiene que la situación responde a una «crisis de conciencia» dentro de la institución. Según explica, parte del conflicto se origina en desacuerdos por la distribución de docentes definida por la Dirección de educación Municipal (DEM), además del regreso del rector Gonzalo Saavedra, quien ya había ejercido el cargo entre agosto de 2021 y abril de 2022.
Su salida ocurrió luego de un episodio en el que expuso a un estudiante ante autoridades policiales, hecho que generó cuestionamientos dentro de la comunidad educativa.
Ecos del pasado del INBA

El contraste con el pasado del establecimiento también aparece en los testimonios de exalumnos. Bernardo Barrientos, ex-estudiante de la generación del año 1963, califica como “trágico” el cambio que ha experimentado el establecimiento a lo largo de los años y atribuye parte central de esa transformación al abandono del Estado.
En el podcast «Entre Aulas» Barrientos recordó que, durante su etapa como presidente del centro de alumnos, bastaba una sola llamada al ministro de Educación para resolver problemas administrativos menores dentro del internado.
“Imagínate… 1.200 monstruos. No éramos santos, pero queríamos mucho al colegio, porque nos iba formando».
Bernardo Barrientos
Ese vínculo afectivo no coincide con la realidad actual de la institución. Hasta el año 2021, el INBA mantenía una matrícula cercana a los 1.120 estudiantes. Sin embargo, según informó The Clinic, para 2025 la cifra había caído en un 30%, alcanzando apenas los 780 alumnos matriculados.
Se trata de una caída que visibiliza con claridad la pérdida de estudiantes en el internado y que lo aleja drásticamente del escenario que recuerda Barrientos, cuando el liceo albergaba casi el doble de alumnos en la década de 1960.
Durante el año 2020 – 2023 en la institución
A diferencia de la actualidad, el ministro Nicolás Cataldo indicó que «el rol del Estado tiene límites. Y que desde allí han podido abordar lo que se ha realizado hasta ahora, pero más allá le correspondería al gobierno siguiente» y tras ello mantuvo su postura a que declinaba cualquier acto de violencia.
Estudiantes denuncian abandono institucional
Para parte del estudiantado, la crisis del establecimiento refleja un problema más amplio vinculado al rol del Estado en la educación pública.
Johan Ordoñez, estudiante de primero medio, señala que el internado cumple un rol social importante al reunir a jóvenes de distintos contextos.
“En liceos como el INBA, por su carácter cultural, emblemático, patrimonial y, sobre todo, por su valor de memoria. Son espacios que generan conciencia y permiten que estudiantes de distintos contextos se encuentren en igualdad de condiciones», afirma.
Según el estudiante, el debilitamiento del establecimiento genera preocupación dentro de la comunidad escolar, que observa con inquietud el deterioro institucional del liceo.
Caída en matrícula y desempeño académico
Los cambios también se reflejan en cifras institucionales. Hasta 2021, el INBA mantenía una matrícula cercana a los 1.120 estudiantes. No obstante, para 2025 la cifra habría disminuido en alrededor de un 30%, alcanzando aproximadamente 780 alumnos.
La baja en estudiantes evidencia una transformación en el rol histórico del establecimiento dentro del sistema educativo público.
El abandono institucional y del estado también se ve en la caída en su posicionamiento académico. The Clinic, en su reportaje Crónica de un desplome muestra un ranking de establecimientos escolares, el INBA descendió del puesto 1.098 en 2024 al 1.148 en 2025, lo que representa una caída de 50 posiciones en un año y de más de 500 puestos en comparación con 2021.

El bienestar de los jóvenes
El distanciamiento entre el Estado y el internado también se manifiesta en la vida cotidiana de los estudiantes. Hace cuatro décadas, el ex-alumno Bernardo Barrientos recordaba la variedad de cursos que se impartían, que incluían actividades como zapatería, carpintería y asistencia en mecánica dental.
En contraste, actualmente el único espacio organizado es Grupo de Amigos del Museo (GAM), un área creada por funcionarios que busca ofrecer contención frente a un contexto marcado por la violencia, el desorden y la incertidumbre.

A pesar de estos esfuerzos, los espacios de recreación han perdido su función principal. Los recreos, tradicionalmente destinados al descanso, se han transformado en antesala de conflictos que, en ocasiones, se trasladan a las calles de Quinta Normal. sin que las autoridades logren contener la situación de manera afectiva.
La psicóloga clínica juvenil Cristina Castillo advierte que algunos establecimientos educacionales presentan condiciones adversas para el aprendizaje, caracterizadas por inseguridad, altos niveles de ruido y desorganización. Según la especialista, esta situación responde, en parte, una crisis de infraestructura y a una percepción de abandono por parte del Estado, lo que contribuye al distanciamiento de los estudiantes con el sistema educativo.
“Antes, estudiar en un colegio emblemático daba una sensación de éxito asegurado. Hoy eso ya no existe, y cuando llegan a la universidad se enfrentan a mucha frustración”
Cristina Castillo.
Sondeo en redes sociales de ex alumnos
De acuerdo con un sondeo realizado en redes sociales, el 53,8 % de los egresados del INBA en los últimos cinco años se encuentra actualmente trabajando, mientras que el 47,2 % restante está estudiando otra carrera o se encuentra inactivo.
Estos datos reflejan un cambio en el rol histórico de los liceos emblemáticos refleja un cambio profundo en el rol que históricamente cumplieron los liceos emblemáticos. Si bien una parte importante de los exalumnos logra insertarse en el mundo laboral o continuar su formación académica, la promesa histórica de movilidad social asociada a estas instituciones parece haberse debilitado en los últimos años.
A este escenario se suma un impacto emocional relevante. “Hay una sensación de que el futuro no se presenta mejor, y eso genera más síntomas depresivos y ansiosos”, advierte la psicóloga. Un diagnóstico que refuerza la urgencia de repensar el modelo educativo, no solo desde los resultados académicos, sino también desde el bienestar y las expectativas de quienes transitan hoy por la educación pública.
«Querido INBA, no me abandones»
El exalumno del Internado Barros Arana (INBA), Bernardo Barrientos, expresó su preocupación por el presente de la institución en el episodio «Entre aulas». En su intervención, se refirió a los estudiantes que actualmente cursan en el internado, destacando que en ellos recae el futuro de la comunidad educativa.
En la misma línea, Johan Ordoñez, estudiante de primero medio, abordó la percepción de abandono institucional que, según señaló, afecta al establecimiento. El estudiante manifestó su expectativa frente a eventuales cambios en la administración gubernamental: «Tengo esperanza de que un nuevo gobierno nos pueda traer alivio, yo creo que un eventual gobierno que viene de liceos emblemáticos podría solucionar distintas cosas, se podrían apaciguar un poco el agua». Para concluir, afirmó que «creo que el SLEP podría ayudar a reactivar la vida estudiantil y social dentro del INBA».
El SLEP asumirá la administración de los liceos emblemáticos de la comuna de Santiago Centro a partir del 1 de enero de 2026, incluyendo al INBA. Esta medida marcará un cambio significativo en la gestión educativa de estos establecimientos, impactando directamente en las trayectorias de estudiantes con diversos contextos familiares y sociales, quienes han pasado a situarse en el centro del debate público.
Este artículo fue desarrollado como subtema del reportaje principal » Crisis del INBA: deterioro estructural, violencia y disputas institucionales” dentro del curso de Taller de Titulación de la carrera de Periodismo Semipresencial de Universidad UNIACC durante el año académico 2025.



